Origen y tipologías de té

Todos los tés provienen de las hojas de la “Camellia Sinensis” o “Thea Sinensis” que son plantas perennes de la familia de las camelias que crecen en climas subtropicales.

Se clasifican en tres tipos, según cómo se los procese: negro, verde y Oolong.

Las 3.000 variedades de té se deben a diferencias tales como clima, región y condiciones de suelo.

La Camellia Sinensis es un arbusto de origen chino que puede alcanzar una altura de 2,5 a 4,5 m y crece en China, en Tibet y en Japón, puede soportar temperaturas muy frías y vivir hasta 100 años, sus hojas miden unos 5 cm.

La Camellia Assamica alcanza el tamaño de un árbol y puede llegar a medir entre 13 y 18 m con hojas de entre 15 y 35 cm. Su cultivo se lleva a cabo en climas tropicales y su vida productiva es de aproximadamente 40 años.

La Camellia Assamica subespecie Lasicalix puede alcanzar los 4,5 m y se usa sobre todo para producir híbridos.

Estas plantas producen unas hojas coriáceas de color verde oscuro e intenso y pequeñas flores blancas muy similares a la flor del jazmín. Las plantas de té se desarrollan mejor en zonas cálidas y húmedas. El clima más adecuado es el que mantiene una temperatura de entre 10 y 30 grados, con una pluviosidad anual de entre 2.000 a 2.500 mm. y una altitud sobre el nivel del mar de 300 a 2.000 m.

La combinación de la altitud y la humedad, favorecen un crecimiento lento de la planta consiguiendo así que aumente la calidad y el sabor del té.

Los tés pueden clasificarse:

  • Según el tipo de fermentación
  • Según las zonas de producción, cultivo y plantación
  • Según su graduación (por el tamaño de la hoja elaborada)
  • Según el tipo de cultivo