Tés según el tipo de fermentación

  • Té Negro (fermentado)
  • Té Verde (sin fermentar)
  • Té Oolong (semi-fermentado suave)
  • Té Rojo (semi-fermentado especial)
  • Té Blanco (sin fermentar)

 

TÉ NEGRO

Los métodos de producción y las variedades difieren mucho según la región donde se produzca, pero el proceso siempre consta de cuatro pasos básicos: marchitamiento, enrollado, fermentación y desecación.

Las hojas recolectadas se extienden y se dejan marchitar hasta que se vuelven lo suficientemente flexibles para poder enrollarlas sin romperlas. En el siguiente paso se enrollan las hojas para que liberen las sustancias que determinan el color y aroma final y por último, las hojas enrolladas se desecan para detener el proceso natural de descomposición; las partículas se ennegrecen y adquieren su aroma característico.

 

TÉ VERDE

Es el té más antiguo y tradicional y para su elaboración se utilizan las hojas del té sin fermentar. Una vez recolectadas y secadas las hojas, se procede a aplicar un tratamiento de vapor/calor para detener la fermentación Algunos de los verdes más conocidos son Sencha y Bancha, Gunpowder, Chun Mee

 

TÉ OOLONG

Esta variedad es el punto medio entre el té verde y el negro y es conocido como té “azul”. Es un té semi-fermentado que se produce principalmente en China y Taiwán. La elaboración debe tener lugar inmediatamente después de la recolección. Primero se marchitan las hojas a la luz directa del sol, después se agitan en cestas con el fin de romper un poco los bordes de las hojas.

A continuación se extienden para dejarlas secar y se van moviendo alternativamente hasta que la superficie de la hoja toma un color amarillento. Este proceso se detiene al cabo de 1 ó 2 horas en los tés de China, es más larga en los de Taiwán por lo que sus tés son más oscuros.

 

PU-ERH

El té rojo se conoce como el té de los emperadores, ya que antiguamente estaba reservado para la alta nobleza. El proceso de elaboración de este té se descubrió al tratar de alargar la conservación del té verde. Lo sometieron a una

fermentación especial que lo hacía más resistente y este proceso le añadió nuevas propiedades curativas.

Aunque el secreto de elaboración no se ha desvelado del todo, se sabe que sus grandes hojas verdes son comprimidas y almacenadas en cavernas durante muchos años, pudiendo llegar a 60 años. Durante este proceso sus hojas adquieren un tono rojo intenso.

La fermentación, al contrario que con el té verde no se produce por la acción de las enzimas sino que es llevada a cabo por unas cepas de virus que le confieren ese tono.

El té Pu-erh se recolecta en Yunnan, provincia del sur de China conocida como la región de la eterna primavera. Esta región posee un clima propicio para el cultivo del té con una temperatura constante de unos 20 grados, convirtiéndose así en la única zona donde puede cultivarse este té. Se ha demostrado que al transplantarlo a otras zonas se alteran sus cualidades medicinales.

Su sabor es terroso, con un toque ahumado y el tono de la infusión rojizo oscuro.

 

TÉ BLANCO

Es un té que se produce a pequeña escala en China y en Sri Lanka. En la recolección solo se recogen las yemas nuevas antes de que se abran y se dejan marchitar para que se evapore la humedad natural, luego se desecan. Estas yemas poseen un aspecto plateado de ahí su color pajizo muy pálido.

 

TÉS AROMATIZADOS

Tanto los tés verdes como los de tipo Oolong y los negros se utilizan para la elaboración de tés aromatizados a los cuales se les pueden añadir flores, especias o frutas y aromas naturales. El mercado de este tipo de tés está en auge.