El té en sus principales territorios

En China, los tés más populares son los verdes y los aromatizados. En los hogares siempre se ofrece té a las visitas, y en los restaurantes se sirve, antes de la comida y como digestivo. En las fábricas y oficinas existen unas teteras grandes con agua hirviendo y bolsitas de té en cada escritorio. Los trabajadores del campo se llevan calabazas o tarros con té para tomar durante el día. Casi todos los salones de té tradicionales se cerraron durante la Revolución Cultural, en la que beber té se consideraba una "actividad de ocio improductiva", pero ahora los salones más famosos han sido renovados y han recuperado la popularidad de antaño.

 En Japón, hasta hace poco tiempo el té más consumido era el de hoja verde, sin embargo, en la sociedad japonesa las cosas están cambiando y ya son muchos los que beben té negro con leche, al estilo británico. Miles de hombres y mujeres asisten a unas escuelas especiales para aprender la tradicional ceremonia del té. En el Tibet, el té se considera una ofrenda sagrada y se prepara diariamente con gran esmero.

 

En la India, el té es la bebida favorita. Se sirve al estilo británico, o también se hierve con agua, leche y especias. En los puestos callejeros se vende té muy fuerte con azúcar y leche. En Turquía, se bebe más té que café, a pesar de la creencia popular. La infusión negra y fuerte, se toma a cualquier hora en casa, en los restaurantes o en la oficina. El té es tan importante en la vida doméstica, que las madres comprueban que las futuras nueras sepan cómo preparar una infusión.

En Irán y Afganistán, el té es la bebida nacional. El té verde se bebe para saciar la sed, mientras que el té negro se toma para entrar en calor, ambos con mucho azúcar. Los invitados se sientan con las piernas cruzadas en el suelo sobre unas esteras y sorben el té en unos recipientes de porcelana de colores vistosos.

En Rusia, tanto el té verde como el negro se toman sin leche. Antes de sorber el té, los rusos se ponen en la boca un terrón de azúcar o una cucharada de mermelada. Los egipcios son grandes bebedores de té, amantes de la infusión fuerte, dulce y sin leche. En los cafés se sirve en vasos sobre una bandeja, junto con un vaso de agua, azúcar, una cuchara y menta.

 En Marruecos, el té se sirve en vasos sobre bandejas de plata. En los hogares marroquíes, el hombre es el encargado de servir el té y lo hace desde una cierta altura, para que la superficie de cada vaso de té quede ligeramente espumosa. El té sigue siendo la bebida favorita de los británicos. La costumbre de añadir leche al té se originó a finales del siglo XVII y, en la actualidad, casi todas las mezclas destinadas al mercado británico están concebidas para tomarse con leche.