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Historia del té

 El té es después del agua es la bebida más consumida del mundo y tiene una historia  fascinante.

Diariamente en el mundo se toman cerca de 1.500 millones de tazas de té. La palabra "té" en castellano se deriva del dialecto chino amoy, en el que se pronuncia "tai". Surgió de los primeros contactos entre comerciantes holandeses y chinos del puerto de Amoy, en la provincia de Fujian. De esta manera, el término evolucionó a thee en holandés, té en español, tè en italiano, tea en inglés y en húngaro, thé en francés y thea en el lenguaje científico.

En China, cuenta la leyenda, que el emperador Shen Nung (2.737 A.C.), un erudito amante de las hierbas, se encontraba descansando bajo un árbol de té silvestre .Una ligera brisa, hizo que algunas hojas cayeran el agua que estaba hirviendo. La infusión resultante le pareció tan deliciosa y reconstituyente que fue así como descubrió el té.

Con el paso del tiempo se incrementó el uso de la infusión de hojas tiernas de árboles silvestres como medicina o tónico. Para poder satisfacer una demanda creciente y garantizar una cosecha regular, los granjeros empezaron a cultivar arbustos de té en sus pequeñas propiedades y se fue desarrollando un sistema de desecación y fabricación.

La popularidad del té creció rápidamente en China y por ello los comerciantes de té se enriquecieron. Los alfareros, plateros y herreros empezaron a fabricar elegantes artículos para tomar esta deliciosa bebida. La "edad de oro" del té corresponde a la época de la dinastía Tang (618-906 d.C.) donde se consumía el té tanto por sus propiedades medicinales como por placer.

En 1644, China fue conquistada de nuevo, esta vez por los manchúes, quienes establecieron la dinastía Quing hasta el año 1912. Durante esta dinastía, se idearon los diferentes métodos para controlar la fermentación del té, lo cual dio como resultado nuevas variedades como Oolong y negro. Desde entonces, las variedades del té se multiplicaron de un modo incesante. La cultura japonesa, por su parte explica el origen del té con otra leyenda basada en el budismo zen, difundida en Japón sobre el año 520 A.C. y dice así: Un monje asceta indio llamado Dharma dejó la India para ir en peregrinación a China. Durante todo el camino el monje quería mantenerse despierto para poder así realizar una meditación más adecuada. Un día agotado se quedó dormido al borde del camino y cuando despertó fue tal el peso de su culpa y los remordimientos por haberse quedado dormido que cogió un cuchillo, se cortó los párpados y los enterró. Al día siguiente una planta germinó en ese mismo lugar, era un arbusto diferente, Dharma probó sus hojas y pudo comprobar que tenían la facultad ayudar a mantener los ojos abiertos. Después de su estancia en China, Dharma peregrinó a Japón a donde llevo consigo el té, introduciéndolo en los templos de budismo zen del país. Por ello, los monjes Zen recomiendan masticar las hojas de dicha planta, para mantenerse alerta durante la meditación.

 Cuando las relaciones entre China y Japón se deterioraron, el té dejó de ser apreciado y consumido en la corte japonesa, por el hecho de ser un producto chino. El consumo del té y las creencias budistas evolucionaron de manera paralela y los japoneses desarrollaron una ceremonia compleja y única. La ceremonia del té capta los elementos esenciales de la belleza artística y de la filosofía japonesa

En 1606, entró a Europa el primer cargamento de té de manos de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. Treinta años más tarde, la alta sociedad europea ya se había hecho adicta al té, pero más como producto de una moda fugaz que como tradición. Sin embargo, en ciudades como Londres, Irlanda y Rusia el té había sido adoptado como un elemento más de la cultura y con el tiempo se habría de convertir en uno de sus puntos de distinción.

Para habituar a los ingleses a tomar el té, el dueño del Café Garraway exaltaba todas las bondades para el organismo que tenía esta hierba: "Activa el cuerpo, alivia los dolores de cabeza y la pesadez, elimina las obstrucciones del bazo, depura los riñones y es beneficioso para los cálculos renales, protege de los sueños pesados, alerta el cerebro y refuerza la memoria...entre muchas otras más". Al parecer, los ingleses tomaron al pie de la letra sus beneficios y aprendieron a degustar el aroma, hoy en día el té cumple un papel muy importante en la cultura del Reino Unido.

Debido al alto consumo de té en Inglaterra, los ingleses decidieron importar ellos mismos su té. Así pues, la reina Isabel aprobó la creación de la Compañía de las Indias Orientales y crear sus propias plantaciones de té en la que era su colonia para la época: La India. Los ingleses enviaron a varios agrónomos a la China para que estudiaran las semillas de la planta de té y trajeran a la India todos sus secretos. Las investigaciones funcionaron y en 1838 llegó a Londres el primer cargamento de té proveniente de Calcuta. De esta manera y gracias a los más innovadores métodos de cultivo establecidos por los ingleses y a sus efectivos procesos de producción, los hindúes terminaron con el monopolio chino en el comercio del té. Hoy en día, la India es el principal productor y exportador de té del mundo.

En Estados Unidos el té era muy popular entre los ingleses que poblaban las nuevas ciudades americanas, sobre todo Boston. Pero en 1773 ocurrió un hecho que cambiaría para siempre la historia del té en los Estados Unidos. Unos colonos, conocidos como "Los hijos de la libertad" que para protestar por los elevados impuestos del té, se disfrazaron de indios y echaron al agua un importante cargamento de té que se hallaba a bordo de unas embarcaciones de la Compañía de las Indias Orientales, fondeados en el puerto de Boston. Inglaterra se encolerizó y tomó represalias, pues al parecer los impuestos aplicados sobre el té eran destinados precisamente para las guarniciones militares de la colonia. El hecho es que la "Boston Tea Party", o "Fiesta de Té de Boston", como es conocido el incidente, fue uno de los sucesos que desencadenaron la guerra de la independencia de los Estados Unidos. Después de la "Boston Tea Party", todos los patriotas cambiaron el té por el café, por lo que, al contrario de lo ocurrido en otros países colonizados por los ingleses, el consumo de té en los Estados Unidos fue siempre mínimo, aunque recientemente se ha puesto de moda.

 En 1904 surgieron en los Estados Unidos dos inventos casuales que revolucionarían para siempre el comercio del té en el mundo occidental. En ese año, el comerciante neoyorkino Thomas Sullivan envió a sus clientes muestras de sus mezclas de té en bolsitas de tela. La sorprendente comodidad con que se preparaba el té con aquellas bolsitas hizo que recibiera en pocas semanas cientos de pedidos. El primero en patentar una bolsita de té fue Thomas Lipton. El otro invento, no menos importante fue el Té Helado. Richard Blenchynden, ofrecía en una feria un té procedente de la India, pero debido a las altas temperaturas, la bebida no se vendía. Blenchynden, se le ocurrió venderla con hielo, iniciando así el éxito del "Ice Tea".